lunes, 29 de agosto de 2022

CARLITOS EN LA MEMORIA


En el año 2002 ya habíamos empezado a ser asiduos a la milonga del Club, en los magníficos salones del Hotel  Olympia, en Alboraya. (Antes habíamos visitado un par de veces el viejo Polit). Noche tras noche cada sábado cuando ascendíamos por las escaleras desde la recepción del hotel al área de los salones, aguzábamos el oído para saber dónde se celebraba la milonga en cada ocasión. Los acordes de un tango nos dirigían con la emoción a flor de piel hacia el salón correcto, y en la milonga siempre nos recibía Carlos Gracias. No había milonga sin ese recibimiento, y pronto comprendimos que Carlos era sinónimo de tango, de pasión, de emoción.

No recuerdo si fue en la primera o en la segunda, pero en alguna de las dos en todo caso,  cuando Carlos comenzó a recibirnos en pie, abandonando por unos instantes su puesto de portero, con un abrazo y un beso de bienvenida a cada milonga del Club. No valía de nada que insistiéramos en que no se levantara a nuestra llegada, sobre todo en aras a su ya avanzada edad. Carlos siempre nos demostró su cariño. Desde el primer encuentro.

Pronto supimos que era uno de los primeros socios de Club Tango Comunidad Valenciana y un personaje entrañable ya desde los tiempos heroicos de El Polit. Siempre con su estampa porteña impecable, con sus trajes, sus chalecos, camisas, corbatas y pañuelos a juego, elegantes sombreros…  Jamás vimos a Carlitos descuidado, siempre elegante, distinguido, amable.

Amaba su Buenos Aires al que iba tantas veces como podía. Y a su ciudad y a su barrio lo elevaba a poema: …”Los porteños somos nostálgicos, tenemos el amor de quedarnos contemplando el tiempo que se nos resbala de la mano gustando un cortado(… )Yo dije en alguna ocasión, que Buenos Aires comenzaba siempre en un sueño más o menos intenso; por eso, hoy, aquí, en Boedo, sobre la primavera porteña, me encuentro otra vez con algo que dejó Homero Manzi, y que repito como un salmo: “San Juan y Boedo antiguo y todo el cielo. . . “

Carlos tenía la palabra fácil y el discurso fluido, así que tras meses asistiendo a la milonga del Club y oyendo de él la misma pregunta una y otra vez acerca de nuestra pertenencia a la sociedad del Club Tango no tuvimos más remedio que solicitarle formar parte de esta familia tanguera que después tanto placer nos ha proporcionado. Eso también se lo debemos a Carlos, a nuestro Carlitos.

Ciertamente estos últimos años han sido duros. Ha habido pérdidas muy queridas para nosotros entre esta familia de acogida tanguera. Ha sonado mucho “El adiós”. La barra antigua empieza a hacer de las suyas. Sirva mi recuerdo a Carlitos como el recuerdo de todos los que se fueron de nuestro lado.

El tango sigue y nosotros seguiremos sintiendo la emoción de los acordes de tango cada vez que nos aproximemos a la entrada de una milonga. Carlitos nos dejó su ejemplo en la milonga de la playa cuando el sábado nos dijo que volvería a la milonga el sábado siguiente. Seguro que habría vuelto de haber podido.

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lunes, 3 de enero de 2022

LOS ROLES


El otro día accedí casualmente, a la retransmisión del vídeo en directo “Miradas al Tango. Mesa 9” de la página de la Academia Nacional del Tango argentina en su página de Facebook (https://www.facebook.com/academianacionaldeltango/videos/1219641468523027) de las ponencias y posterior debate de cuatro tangueras, profesionales del tango unas y alumnas e investigadoras del CETBA otras, sobre el interesante tema  de los planteamientos de género y roles en el tango que tan de actualidad está ahora.

Seguí con atención las tres ponencias,

1. María Asunción Prado y Miranda Basso (Argentina) - El CETBA como proyecto institucional precursor de los planteos de género y roles en el tango

2. Aurora Lubiz (Argentina) - Reflexionando sobre el camino de la mujer en el tango

3. Natalia Fossati (Argentina) - Marcar se marcan las vacas. Modos de enseñar y la importancia del lenguaje en los discursos pedagógicos del tango a principios de los Años ´90" 

que básicamente hacían un repaso a la reciente historia de la lucha de tangueros y, sobre todo tangueras concienciados con la necesidad de “deconstruir” el tradicional planteamiento del baile del tango por roles masculino y femenino, avanzar y aún ir más allá  del replanteamiento de los roles de conductor/seguidor o leader/follower que tanto uso tiene en las convocatorias de muchos encuentros de tango internacionales y, sobre todo en los maratones de tango.

Desde distintos puntos de partida se describió la realidad histórica del baile del tango y  los pasos que, según la experiencia de cada ponente, se habían dado, se estaban dando y habrían de darse para avanzar hacia la igualdad de roles, cuando no hacia la abolición de roles y en todo caso hacia la libre elección de rol de cada uno de los practicantes de tango. Todo ello desde la premisa de la discriminación manifiesta de la mujer tanguera.

Conforme avanzaba el desarrollo de las ponencias, me esforcé en extrapolar lo que oía a mi propia experiencia de tanguero con más de 10 años de aprendizaje y 20 años de práctica. Y sí, coincidí con muchas de las aportaciones: comienzos clásicos de roles que se mantienen e incluso se resisten a cambiar, iniciativas de movimientos feministas y LGTBI más o menos combativos que fuerzan a que profesores y tangueros contemplen esta realidad, evolución lenta en la mayoría de territorios pero avances hacia la indiferenciación de roles, o al menos desde el planteamiento de género.

Mis clases siempre fueron las de “hombres aquí y mujeres acá”, la importancia de la marca del hombre en tanto que ésta sea fielmente comprendida por la mujer, etcétera.

Andando el tiempo, hace tan sólo unos pocos años,  comencé a ver en las milongas asistentes que practicaban los roles de conductor y seguidor siendo ambos del mismo sexo. Paralelamente a esto, parejas en las que la mujer conducía y el hombre seguía. Muchas veces como práctica de lo que acababan de aprender en su clase habitual de tango.  Tengo que decir que esto aceptado desde el primer momento como algo que se impuso de forma natural, si bien hasta la fecha también hay que decir que minoritariamente. Más adelante, conocí y asistí a algún evento específicamente “transgresor”, queer (entrecomillo porque este término ha sido incluido en alguna de las convocatorias por los organizadores y no tiene nada que ver con mi opinión). Constato, por último que considero enriquecedor esta dinámica, aunque yo mantenga mi rol de conductor, seguramente por lo tarde que supone en mi caso el aprendizaje del otro, o quizá porque sea el que personalmente prefiero.

Hay algunas cosas, sin embargo, de las que discrepo, al menos parcialmente. Todos sabemos que los comienzos del tango propiciaron la práctica entre hombres para suplir la carencia de mujeres y estar más preparados técnicamente cuando surgiera la ocasión de practicar con ellas, es decir, la asunción de roles en aquella época nacía de la pura necesidad. En la práctica de tango actual ha habido o aún hay también cierta carencia de hombres que aprendan o practiquen tango - cada vez menos, por suerte -, así que yo he visto a amigas tangueras aprender o desempeñar esporádicamente el rol de “conductor” con la sana intención de no permanecer sentadas más de la cuenta en la milonga. Este extremo creo que no se menciona.

Por otro lado, no creo acertado, en mi opinión, atribuir la “marca” exclusivamente a las vacas. Bien entendido que la ponencia desarrollaba la importancia del lenguaje en el tratamiento de roles. Ciertamente que la marca del tango no tiene nada que ver con esa marca – terrible para el animal – de las vacas. Sigo de acuerdo con mi profesor que una marca adecuada facilita el baile y ayuda a coordinar los movimientos de la pareja, sea quien sea el que marque y el que sepa interpretar adecuadamente esa marca. Y en todo caso, llámese de otra forma si ésta no se considera adecuada. 

En la ponencia se dice que el comienzo del cambio fue cuando el seguidor (tradicionalmente la mujer) comenzó a intervenir activamente en el baile aunque respetando la dinámica del mismo y dentro del tiempo que se marcaba, aceptando el juego de intercambios de “propuesta” y “respuesta”  y pasando después a planteamientos más progresistas en la actividad más autónoma de cada uno de los bailarines. Pero yo en esto último no consigo imaginar cómo podría resolverse la coordinación en el caso de máxima autonomía por parte de ambos, (base del Tango danza: dos bailarines, dos seres fundidos en uno que evolucionan al unísono). Creo por último y estoy plenamente de acuerdo con las ponentes que la evolución de la sociedad marca la evolución del tango de forma natural. Y naturalmente avanzará de forma desigual en las diferentes culturas. La lucha por este logro es necesaria, como lo es la lucha por avanzar en derechos de igualdad. También que la mejor lucha quizá sea la práctica diaria. 

Resumiendo, me resultó altamente instructiva y muy interesante, sobre todo en el avance hacia la comprensión de la visión que sobre el tango pueda tener la mujer y que todos deberíamos tomar en consideración.

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Archivo: Hombres bailando tango en el río, 1904.jpg (Wikipedia)

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domingo, 24 de octubre de 2021

VUELVE LA MILONGA A VALENCIA

 





Este artículo es el que todo este tiempo anhelaba poder escribir. No voy a negar que estaba seguro que algún día podría hacerlo pero también que algunas dudas albergaba en una inquietante contradicción. Pensemos que antes de ahora las epidemias disponían de las vacunas correspondientes tras varios años de investigación y trabajo, y pronto desechamos la extinción espontánea de esta peste. Pero nuestros científicos se pusieron las pilas.

 Gracias a ellos, tras un año y medio de incertidumbre las milongas fueron poco a poco retornando como todos pronosticábamos. En un principio tímidamente, asociadas a las clases cuando pudieron empezarse y se les llamaron prácticas, con medidas covid y reserva para asegurar el aforo permitido.

Ciertamente no están todas operativas aún pero me consta que están trabajando para el reencuentro.

Podíamos constatar explorando las redes que en cada comunidad tanguera el proceso se ha desarrollado a distintas velocidades y Valencia no fue una de las más rápidas. Las medidas preventivas de la Comunidad Valenciana fueron muy garantistas con la vuelta a la “nueva normalidad” y los organizadores de milonga en Valencia prefirieron esperar.

Ha sido con la incidencia de la pandemia en riesgo bajo cuando el levantamiento de la prohibición de bailar ha desencadenado la apertura de las milongas.

El Encuentro Internacional de Club Tango ComunidadValenciana que se ha desarrollado del 8 al 12 de Octubre de este 2021 ha marcado esta nueva realidad. El viernes, coincidiendo con el inicio, la Comunidad estrenaba la nueva normativa. Las numerosas milongas que estos días hemos gozado nos han puesto repentinamente en contacto no sólo con nuestros amigos valencianos, sino también con los de otras varias comunidades y países. Hemos comprobado que nuestra actitud y habilidades habían quedado intactas tras tanto tiempo. Tras el Encuentro, la Milonga del Club ha empezado a abrir regularmente de nuevo.

Otras milongas ya habían empezado con el formato de práctica. Alguna de ellas con carácter esporádico o puntual y otras con regularidad. Varias se están resistiendo a abrir. Este largo periodo de inactividad sin duda ha de pasar factura y el tango en Valencia habrá de remodelarse hasta alcanzar nuevamente la cotidianidad que los tangueros queremos y necesitamos. En todo caso, es hora de abrir armarios y zapateros, cepillar pantalones, revisar camisas y vestidos y lustrar zapatos que han dormido el sueño de los justos tanto tiempo. Yo apuesto por que la moda no los haya condenado totalmente a la obsolescencia, dado lo clásico que el Tango sigue siendo.

No he pretendido abordar este esperanzador tema desde el punto de vista sentimental sino desde este otro de modesta crónica local, pero no puedo obviar que la emoción del regreso está presente en todos nosotros y lo expresamos tan pronto tenemos ocasión. El Tango tiene un indudable componente de ejercicio físico y mental, pero también de relación social que tanto necesitamos. Nos reencontramos en las milongas y nos abrazamos, nos felicitamos de estar ahí y, claro, sentimos la emoción de volver a compartir abrazos con tangueros y tangueras de todo el mundo.

A día de hoy podemos decir que la milonga ha vuelto a Valencia y que es hora de aprovechar cada segundo como si fuese el último; cada tanda como si fuera una comparsita final, sin postergar ningún abrazo, ninguna invitación, ninguna mirada. La milonga ha vuelto aunque ya no sea la misma.

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miércoles, 23 de junio de 2021

HEMOS VUELTO


Desde el diez de marzo de dos mil veinte venimos diciendo que “volveremos”. En nuestra web lo he ilustrado con catorce escenas seleccionadas de entre nuestras milongas para que no se nos olvidara y las llamé píldoras, no sé si en un vano intento de que sirvieran contra ese bicho tan molesto. Seis milongas virtuales se han convocado en Valencia para todos los que disfrutamos de esta pasión del tango porteño. El salón de casa la pista, qué remedio.

Tango para contemplar en los escenarios de Valencia. ¡Qué lujo!. Estábamos convencidos que todo pasaría, que retomaríamos la pista pero no sabíamos cuándo realmente. Todo se centraba en resistir. “El Tango siempre espera”,  decíamos.

Un año y medio por delante y este sábado pasado yo he vuelto a bailar tango en la milonga del Club, al aire fresco de levante de la Playa de la Malvarrosa donde tantos tangos he bailado. Todavía con precauciones a tomar, con mi mascarilla, con mi pareja y poco más - otros han cabeceado -. Pero algo es algo

Bueno, en realidad todo este tiempo de espera ha sido un imaginario de las condiciones del regreso. ¿Será lo mismo que fue? ¿Habrá euforia tanguera? ¿Estaremos todos de nuevo?

Al fin llegó el día, mejor la noche, en que podían esclarecerse algunas de estas inquietudes y sí, allí estábamos muchos de nosotros abrazándonos  fugazmente con las caras ladeadas y las mascarillas bien colocadas. Chocando los codos o las manos. “Unos prefieren sólo el codo y otros no les importa tender la mano” me dijo alguien. Y no, no estábamos todos. Aún no. Quizá la amenaza de tormenta de toda la tarde hubiese pesado en algunas deserciones, pero también el recuerdo de la pesadilla vivida hubiera podido influir. Alguno de nuestros queridos amigos sabíamos que ya no vendría. El drama en este tiempo está más que servido.

Percibí que había una mezcla quizá al cincuenta por ciento de felicitaciones por la vuelta y el comienzo de la normalidad  y por la precaución de no lanzar al vuelo campanas que pudieran desplomarse sobre nuestras cabezas después. Aún no está dominado,  el fantasma revolotea y es necesario seguir insistiendo. Todos lo sabemos.

Pero se bailó mucho y bien. La emoción del tango nos embargó a todos y la pista no estuvo nunca vacía. Los tangos se sucedieron cadenciosos, insinuantes, locos y las tandas se nos antojaban breves.  El dj disfrutaba viéndonos bailar al ritmo de sus selecciones.

Los organizadores de Club Tango Comunidad Valenciana estaban satisfechos, sus esfuerzos, dudas y quizá incertidumbre se había saldado positivamente.

Enseguida constatamos en nuestros breves contactos entre tanda y tanda que todo había resultado ser como si no hubiese habido tanto intervalo de forzosa inactividad. La normalidad, en efecto provoca que la mente se deshaga con rapidez de los malos recuerdos. El deseo colectivo de seguir adelante crea una capa de protección para que impida no disfrutar del momento. Muchos comentarios iban en el sentido de felicitarse por la situación favorable.

Esta “rentrée”,  como  la de la vuelta al cole (nervios incluidos)  había ido precedida de otras prácticas, pero creo que para mí al menos ésta era la oficial, el punto de partida de la temporada dos, como si de una serie se tratara. Constatamos que recordábamos cómo había quedado el suspenso de la temporada una y todos seguíamos el guion sin mayores problemas. La emoción del reencuentro, del abrazo. La pasión en ese giro, en ese corte. La noche, la arena que sonaba como grillos bajo los zapatos tangueros. Qué se yo. Volvemos fue la palabra más usada. Que nos quiten lo “bailao”.

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viernes, 16 de abril de 2021

A LA MILONGA VACUNADOS


Por fin ha comenzado la esperada vacunación y todo parece ir bien, dentro de los lógicos problemas que supone vacunar a toda la Humanidad en unos meses ¡Se dice pronto!.

Antes incluso de administrarse el primer pinchazo, ya surgió la idea en varios países de expedir certificados de vacunación, los llamados “pasaporte” de vacunación. La actividad económica necesita reactivarse con urgencia y se piensa que pueda ser una medida adecuada para recuperar la confianza, sobre todo pensando en el turismo. España es uno de los países que ha defendido con más fuerza esta medida pero no el único. Hay ya varios que han aprobado documentos que certifican las personas que han recibido la vacuna y tiene visos de hacerse general.

Israel ha sido el primer país en implantarlo. La BBC informa que “Los ciudadanos pueden ir a centros comerciales o atracciones turísticas como los zoológicos. Pero también otro tipo de instalaciones, entre las que se incluyen gimnasios, hoteles y las sinagogas también pueden reabrir. Para ellos se necesita el citado pasaporte verde…”. “El pasaporte lo expide el Ministerio de Salud de Israel, y tiene una validez de seis meses, que empiezan a contar una semana después de que el ciudadano haya recibido la segunda dosis de la vacuna”. En el Reino Unido también se habla ya de utilizarlo. Israel y Reino Unido son los países más adelantados en los niveles de vacunación.

El Tango

La práctica de Tango tiene un indudable sentido lúdico. Sólo hay que ver cómo disfrutamos los tangueros y tangueras bailando las tandas de Di Sarli, D’Arienzo o Canaro cada día de la semana que visitamos una de las innumerables milongas que se extienden por todos los lugares del planeta. Es nuestra pandemia particular. Pero también tiene mucho de turismo y por supuesto de actividad económica, sobre todo en Buenos Aires. Los encuentros, maratones y festivales hacen que mucha gente se desplace a otros lugares a bailar tango, se aloje en los hoteles sede del encuentro u otros cercanos. Así que podría ser que en el tango sirviera el certificado de vacunación para facilitar la actividad tanguera. Por supuesto que esto es sólo una hipótesis, pero aun así, no sé si imaginarme a los porteros en las milongas solicitarme el certificado de vacunación junto con el ticket de entrada.

Tampoco quiero imaginarme los incidentes que puedan surgir cuando alguno de nosotros no lo llevemos encima o simplemente no lo tengamos.

¿Podría vulnerar derechos la exigencia del certificado o pasaporte de vacunación?

Sin embargo, se han levantado también voces en contra de la medida. Algunos políticos, expertos y analistas han manifestado sus dudas ante lo pertinente de esta medida.

RTVE, en sus noticias del 19/03 hablaba del tema:

“El certificado de vacunación que ha presentado la Comisión Europea para poder viajar en verano permitirá recuperar la movilidad y reactivar el turismo, pero abre también algunos dilemas morales que los expertos están poniendo sobre la mesa. ¿Es ética su aplicación en cualquier ámbito? ¿Puede provocar situaciones de discriminación en el mercado laboral entre inmunizados y no inmunizados?”.

 En este artículo publicado el 08/03 en la revista de análisis “The Conversation” “¿Sería buena idea el pasaporte de inmunidad?” se opina que “hasta que no se vacune de forma generalizada a toda la población y no se establezcan test de anticuerpos o de PCR y antígenos gratuitos, establecer un “pasaporte covid” podría ser discriminatorio.”

En los debates al respecto, se manejan los siguientes posibles problemas con el  pasaporte:

-             Países y edades que tardarán en tener vacuna. El ritmo de vacunación no es uniforme en todos los países ni incluso regiones.

-             Gente vacunada con vacunas que no son homologadas en UE (China, por ejemplo.). Al menos en lo que se refiere a desplazamientos internacionales, seguramente la homologación será importante.

-             ¿Es legal exigir algo que no es obligatorio?

Volviendo al tango, en algunas milongas se imponen restricciones como asistir sólo mediante invitación (sólo bailarines conocidos, bailarines con un nivel determinado…) , sólo parejas o sólo líderes , sólo socios con carnet a la vista… así que sí, podría ponerse la condición de mostrar ”certificado de vacunados”.

Pero, a la vista de los debates, ¿sería justo?. ¿Qué pasaría si no lo tienes?¿No sería suficiente que se hubiera ya alcanzado la inmunidad de grupo para tener una aceptable seguridad aunque no todos estemos vacunados? ¿No sería discriminatorio que tangueros de lugares donde aún no ha llegado la vacuna no puedan asistir a pesar de haber comprobado su adecuada salud respecto a la covid?. Se supone que las milongas volverán de forma general cuando la vacunación sea muy importante entre la población.

Por otro lado, el estar vacunado no implica que no se esté contagiado con el covid 19 y no se pueda transmitir.

El debate está servido y puedes opinar en nuestra web. Seguramente los organizadores de encuentros y milongas se plantearán en el momento del regreso medidas que sean razonables y que sean demandadas por los tangueros en cada momento en que se encuentre la fase de recuperación de la normalidad. 

En estos momentos, por ejemplo,  los planteamientos en la UE se orientan a que el uso del pasaporte covid no impida dictar condiciones de viaje a los ciudadanos que visiten cada uno de los países de la Unión y que cada uno de estos países considere conveniente.  Por su parte España, según publicaba el diario El País (15/04) “no pedirá pruebas ni cuarentenas a quienes entren con pasaporte de vacunación. El certificado verde digital comenzará a funcionar en junio y permitirá “recibir a más personas de forma más segura”, según Sanidad”. También un certificado de test o PCR tendrá el mismo efecto.

No obstante habrá que esperar

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lunes, 1 de febrero de 2021

EL DESMADRE MILONGUERO ESTÁ POR VENIR

 


Me ha dado en mi tiempo de clausura por confinamiento obligatorio y voluntario de esta pandemia por avanzar posibles escenarios y plazos para la ansiada vuelta a las milongas, sin mucho éxito hasta ahora debo admitir. Así, en el artículo Tango tras la Covid 19 cuya primera publicación en el foro se publicó el 5 de abril de 2020 aunque se recogió en el blog posteriormente y basándome en un informe realizado en la Universidad Politécnica de Valencia “Modelización Epidemiológica del Covid-19 para España de 1 de Abril de 2020”, me aventuraba a decir que en junio se acabaría el confinamiento, pues entre mayo y junio el número de contagios se aproximaría al cero (acerté) y que aunque hasta que no hubiera vacuna tendríamos que esperar, quizá los jóvenes inmunizados de forma natural o testeados podrían ser los primeros en volver, y eso evidentemente no. Así que no creo que sea buena idea volver a aventurar plazos. En todo caso todos estamos al tanto de las olas, las vacunas, los fiascos y demás y podemos ir haciéndonos nuestras ilusiones-desilusiones a partes iguales.

Sin embargo, sí que me hace ilusión retomar el segundo tema que me ha ocupado y preocupado últimamente. Admitido que llegará el regreso alguna vez, cómo será ese regreso. Parece evidente que durante un tiempo no seremos los mismos, pues tendremos que seguir tomando precauciones y el gran susto seguramente pervivirá. Quizá los viajes en busca de encuentros, las visitas a milongas en otros lugares, los posibles rebrotes puntuales… Me preguntaba una y otra vez qué efectos colaterales  en nuestra pasión tanguera podría tener este desastre, si seríamos los mismos que en la prepandemia o si nos pasaría factura.

El desmadre

Y estaba en éstas cuando cayó en mis manos el artículo ¿En qué se sustentan los augurios de libertinaje sexual de la pospandemia? Firmado por Antonio Blanco Prieto, Profesor asociado, Departamento de Sociología., Universidad de Oviedo y director de la Fundación Alimerka, en la revista de análisis The Convertation y claro, inmediatamente me apeteció extrapolarlo a nuestra situación tanguera porque, evidentemente nos beneficia. El autor se basa en lo que Nicholas Christakis, investigador de la Universidad de Yale y remitiéndose a un podscat  de la Fundación para la Innovación Nesta , sostiene: “desde una mirada histórica, siempre ha habido un período de liberación al final de una pandemia y como pasó en los locos años 20 del siglo pasado. La gente buscará inexorablemente más interacción social. La gente irá a clubes nocturnos, restaurantes, manifestaciones políticas, eventos deportivos, recitales.

La religiosidad disminuirá, habrá una mayor tolerancia al riesgo y la gente gastará el dinero que no había podido gastar. Después de la pandemia puede venir una época de desenfreno sexual y derroche económico.

Si miras lo que ha pasado en los últimos 2.000 años, cuando las pandemias terminan, hay una fiesta. Es probable que veamos algo similar en el siglo XXI.”

Bueno, esta era una teoría con la que yo ya había elucubrado, si bien a mero título de posibilidad en el artículo ¿Daños colaterales? Antes mencionado: “Me intriga saber si las milongas serán más concurridas y buscadas como ha sucedido con los bailes en las guerras, donde al darnos cuenta de lo efímera que es la vida nos lancemos, desmadremos, nos haga vivir más intensamente, compulsivamente...”

Así que estupendo, ya queda confirmado que sí, que 2.000 años de pandemias algo tendrán que aportar. Pero ahora viene la segunda parte, menos apetecible. Christakis predice: “Cuando logremos la inmunidad de grupo, aunque el virus aún estará con nosotros, su poder será menor. Luego vendrá el período intermedio, donde el impacto biológico de la pandemia quedará atrás, pero aún tendremos que lidiar con el impacto económico y social. Y alrededor de 2024 entraremos en el período de la pospandemia”. 

¡Dios mío 2024! Esperemos que la vuelta a las milonguitas sin pretensiones, tranquilas pero llenas de sensualidad aunque no tengan el desenfreno esperado, nos lleguen antes de esa fecha, en el periodo intermedio en el que, aunque no tengamos una economía boyante, con los ahorrillos de no haber gastado nos bastará. Y ya, en 2024 empezaremos el desmadre milonguero si para entonces tenemos las condiciones exigibles.

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miércoles, 30 de diciembre de 2020

MEDIO LLENO MEDIO VACÍO





Me gusta emplear la tanguera frase “20 años no son nada” y la repito una y otra vez queriendo expresar de alguna forma lo que para mí ha resultado la emoción, el acontecimiento de mi encuentro con el tango, no hace tanto como veinte pero sí muchos ya. Y es que el Tango ha supuesto que mi vida haya cobrado sentido durante estos cortísimos años de felicidad y entrega a este abrazo largo y cálido.

Y de repente, nada. El abrazo disuelto, los pies quietos, el alma perdida. Todos esperando y anhelando. A la hora de escribir estas reflexiones nueve meses, casi diez ya nos han pasado más lentos que los veinte años de Gardel. La espera desespera y después se amolda, se acomoda.

Nunca pensé que la frase del célebre y nostálgico tango de Gardel fuese tan premonitoria. Casi toda la canción se adapta extrañamente a nuestro desasosiego, empezando por el constantemente invocado título, por el “Volver” que los labios tangueros no dejan estos meses de repetir, a veces convencidos, a veces ilusionados y esperanzados, a veces nostálgicos y desesperanzados.

El proyecto “9 meses sin milonga” de Linaje de Percal  ha recogido testimonios de tangueros y tangueras en el paro forzoso en que la Covid nos ha sumido a todos. Antonio, Sonia, Isabel, Rafa, Inma, Francisca, Manuela, Antonio, Gastón, Laura y otros nos abren sus corazones y desvelan sus temores y esperanzas y coinciden como los engranajes. El vacío que nos dejó, la conciencia de lo perdido, la incertidumbre del regreso, la aceptación, la determinación.

Su minuto de añoranza, de dolido recuerdo, nos instala en la misma dimensión. Su esperar, su determinación de volver no sin dudas nos refleja como si estuviéramos ante los espejos de las salas de baile que no hace tanto tuvimos que dejar para ya no retomar el siguiente trago de Di Sarli o D’Arienzo, que se empeñaron en escanciarlo  desde entonces en las redes virtuales, como si fuera algo pasajero, provisional. Solo cuando los meses se deslizaron implacables, solo cuando amenazaron con anualizarse empezamos a ser conscientes del vacío.

Estas confesiones ante la cámara son como las confesiones desde el sofá del psicoanalista. A base de sincerarnos, de enumerar los temores, de hablar de lo que puede ser o no ser hace que podamos llegar a lo más profundo de nuestros sentimientos y desde ahí poder diseñar nuestra propia terapia de recuperación.

El vacío que nos dejó, “La noche que te fuiste me quedé igual que una sombra…” “Echo de menos los abrazos, las risas…” “Una película de ciencia ficción, terror, drama. Es como ir en un tren del que no conocemos el destino…”

Son las mismas que alumbraron/ Con sus pálidos reflejos/ Hondas horas de dolor…

La conciencia de lo perdido, “Ahora que no lo tenemos nos damos cuenta de lo innecesario que eran los detalles. El piso, la música, el frío o el calor, milongueros muy mayores o demasiado jóvenes…Lo importante era danzar abrazados”

Incertidumbre en el volver, “El tango lo hará, pero lo haremos nosotros?, ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿De qué forma?

Tengo miedo del encuentro/ Con el pasado que vuelve/ A enfrentarse con mi vida

Tengo miedo de las noches/ Que pobladas de recuerdos/ Encadenen mi soñar…

Aceptación y determinación, “Sólo nos ha privado del baile, pero no del Tango. A los profesionales les decimos, siempre hemos estado y seguiremos estando tan pronto sea posible”

Sentir/ Que es un soplo la vida/ Que veinte años, no es nada/ Que febril la mirada/ Errante en las sombras/ Te busca y te nombra

Quizá quiera quedarme con esto: Aunque la duda me asalte, me haga vacilar en mis propias capacidades, aunque culmine una bella etapa, aun si no regresara, me quedaría el consuelo de saber que el Tango volverá. Que el tango siempre vuelve, que sabe esperar.

Azahara Palomeque en su artículo de análisis sobre las consecuencias pandémicas “El año que perdimos el cuerpo” en la revista La Marea concluye con un párrafo que podríamos suscribir cualquiera de nosotros 

 “La pandemia nos ha robado el cuerpo precisamente cuando hemos sido más conscientes de su mortalidad. La necesidad de salvarlo del virus ha provocado, paradójicamente, que se aleje de aquello por lo que merece la pena tenerlo…” y concluye su artículo con este deseo: “Si 2020 ha sido el año en que perdimos el cuerpo, de tan innúmeras y dolorosas formas, queda esperar que 2021 sea el año en que lo recuperemos: sanos, vivos, pero, sobre todo, juntos.”

Va llenándose el vaso poco a poco y yo me siento minúsculo flotando en él, alargando los brazos, esperando sentir el fin en las yemas de mis dedos, poder atrapar el borde. Poder llegar…

Volver/ Con la frente marchita/ Las nieves del tiempo/ Platearon mi sien…

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CARLITOS EN LA MEMORIA

En el año 2002 ya habíamos empezado a ser asiduos a la milonga del Club, en los magníficos salones del Hotel  Olympia, en Alboraya. (Antes h...