Nos tienen “pillados” las grandes tecnológicas. Nos hacen tragar cantidad de tonterías en aras de vendernos cantidad de cosas, ideas y acciones provocadas y no meditadas. Y caemos en la red – o redes - sin remisión. Los “feeds” en “scrolls” interminables de contenidos a cual más insustancial que nos hace poco a poco insustanciales también a nosotros. Pienso que no hay mayor peligro que no poder controlar la situación. Los algoritmos nos atacan, nos han rodeado previamente y nos han conducido por desfiladeros desconocidos y peligrosos. Nos dicen qué, con quién, dónde, cuándo, cómo y no por qué. Y cuando nos explican por qué, nos lo dicen con su propio y muy particular porqué. Por supuesto esto ya existe desde hace mucho y ahora se incrementa exponencialmente con la inteligencia artificial que se nos instala sin previo aviso, sin permiso, y nos acosa cuan mosca cojonera. La escritora Rosa Montero dice que la IA provocará nuestra extinción de no poner serias leyes regulato...
Estas notas surgen motivadas por la inquietante noticia de lo acontecido en la milonga porteña Cachirulo el 21 de marzo de este 2026 y a la que luego me referiré. Para mí, como para miles de tangueros y tangueras en el mundo, el tango está inundado de multitud de luces, desde su contribución al bienestar físico y psíquico, a la inestimable aportación a la relación social, a la erótica del abrazo, al simple pero no menos importante deseo de buscar las mejores y más glamurosas galas, los mejores zapatos que lucir en las milongas y encuentros y el abandono del dañino sofá ante el televisor por el saludable caminar y girar del 2 x 4. Sin embargo, no podemos obviar algunas sombras que pueden ensombrecer – valga la redundancia -esta noble pasión. La quizá más importante para mí por estar completamente asumida en la comunidad tanguera y por tanto poco cuestionada es la discriminación femenina . El hombre invita y por tanto elige; la mujer espera a ser invitada y por tanto permane...